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La aparición de Legionella puede suponer un gran problema dentro de los núcleos urbanos. En los últimos diez años se han detectado muchos casos de enfermedades causados por esta bacteria, siendo un riesgo factible en la actualidad.

Sus múltiples síntomas y causas pueden ser prevenidas si conocemos en detalle sus características. A continuación, te damos algunos datos relevantes para que puedas evitar los problemas derivados de esta bacteria:

¿Qué es la Legionella?

La Legionella es una bacteria que aparece de forma natural en espacios de agua fría como lagos, ríos o manantiales. Sin embargo, puede suponer problemas de salud grave para el ser humano, cuando llega a los edificios a través de los sistemas de suministro de agua. Los lugares más propensos para su reproducción son:

  • El cabezal de la ducha y de los grifos.
  • Las piezas decorativas con agua.
  • Los calentadores de agua.
  • Las bañeras de hidromasaje que no tienen una correcta higiene.
  • Los sistemas de cañerías de grandes proporciones.
  • Las torres de refrigeración.

Por tanto, sus condiciones de vida encajan en ambientes cálidos y húmedos durante un gran periodo de tiempo.

Formas de su contagio

Foco donde puede existir legionellaEl contagio se produce por el contacto con el vapor que proviene del agua contaminada o por la tierra mezclada de las macetas. También puede desarrollarse por ingerir agua de estas características, llegando a filtrar en los pulmones de los afectados.

Por norma general, el contagio no se transmite de una persona a otra, aunque podría darse en circunstancias muy específicas.

Según comunicados oficiales de la OMS (Organización Mundial de la Salud), su transmisión se localiza en todas las partes del mundo, siendo el clima u otras variables indiferentes para este tipo de casos.

¿Qué problemas puede suponer el contagio de esta bacteria?

Existen varias tipos de Legionella, la más popular y peligrosa es la conocida como Legionella pneumophila. Una especie que deriva en dos enfermedades clínicamente diferenciadas:

  • La enfermedad del Legionario o legionelosis, que se trata de una neumonía acompañada por fiebres altas. Después de que la bacteria entre en contacto con el cuerpo durante 2 o 10 días, los alvéolos pulmonares empiezan a estar gravemente afectados. En algunas ocasiones, se puede desarrollar diarrea, hiponatremia y variaciones del estado mental (confusión, letargia o desorientación)
  • La fiebre de Pontiac, caracterizada por ser un síndrome de fiebre aguda. Sus síntomas se muestran tras 4 o 5 horas de incubación en el cuerpo. A parte de la fiebre, los pacientes sufren también de escalofríos, cefaleas y mialgias localizadas.

Los factores de riesgo no son iguales para todo tipo de personas. La edad y el estado de salud particular juegan un papel crucial en la intensidad y recuperación de estos síntomas.

Los adultos mayores de 50 años son los más vulnerables a contraer este tipo de  enfermedades. Sin embargo, la Legionella es también potencialmente peligrosa para los fumadores, afectados de cáncer, gente con problemas de pulmón o personas con el sistema inmunitario muy debilitado.

¿En qué consisten los tratamientos de recuperación?

Jacuzzi donde aplicar tratamiento contra legionellaLo más habitual es someter al paciente a un tratamiento basado en antibióticos. La duración estimada oscila entre las 2 o 3 semanas, dependiendo de la calidad de los anticuerpos de cada individuo.

En algunas ocasiones, el médico tan solo se centrará en combatir las molestias provocadas por el germen. Muchos afectados experimentan un avance muy leve de los síntomas, por lo que no es necesario actuar directamente en la causa, sino en las molestias provocadas.

Estos tratamientos pueden ser compaginados con otros como, por ejemplo, la fluidoterapia o el uso de máscaras de oxígeno.

Es importante acudir a un profesional lo antes posible al sospechar de los síntomas. No hay que olvidar que para pacientes con previas patologías o afectaciones, esta clase de bacterias llega a ser muy grave e incluso mortal para casos extremos.

Tratamientos de prevención de la Legionella en Casa

El principal objetivo es evitar agentes patógenos en el agua, para impedir que la Legionella se reproduzca dentro de las instalaciones. Para ello, es imprescindible mantener el agua en un correcto estado de higiene, y ejercer un control sobre ella.

Algunos consejos más específicos son los siguientes:

  • Mantener los filtros de los grifos o de las duchas siempre limpios. Asimismo, es aconsejable hacer una vez al año desinfección de todos estos elementos.
  • Evitar los estancamientos de agua con un sistema y diseño adecuado de las instalaciones.
  • Se recomienda usar alcachofas o difusores de gota gruesa.

Someter a las instalaciones externas a un programa de mantenimiento para reducir o eliminar la suciedad. La desinfección y regulación de la temperatura es crucial para ello.

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